Diciembre el mes de los excesos, entre ellos el azúcar por eso he querido dedicar este blog a hablar de ello. Considero que ya de por sí, muchas personas consumen azúcar de forma habitual en su día a día, pero este mes donde estamos llenos de polvorones, turrones, entre otros el exceso es aún mayor.

Un dulce de vez en cuando no hace daño a nadie (siempre digo que mejor hecho por nosotros con ingredientes naturales y sin añadir azúcar añadido) pero tomarlo a diario y en cantidades exageradas puede traernos muchos problemas para nuestra salud

 

Cuando hablamos de azúcares no solo nos referimos al azúcar blanco o moreno, sino también a la miel, siropes, fructosa, glucosa, maltosa, dextrosa y sustancias como la sacarina, aspartamo, etc…Todas estas sustancias se encuentran en muchos productos refinados e integrales de pastelería, galletas, panes, salsas, embutidos, entre otros. Estas sustancias edulcorantes son demasiado concentradas para nuestro sistema hormonal. Consumidas de manera regular desfavorece la salud.

Hay personas que utilizan azúcar integral o moreno creyendo que consumiéndolo de esta forma es más beneficiosa para el organismo. Es importante distinguir entre el azúcar integral puro del que se vende habitualmente en muchos supermercados como integral, ese no es más que una mezcla de azúcar blanca refinada a la que se le ha añadido sirope extraído de la caña de azúcar. Sus propiedades siguen siendo nulas y su porcentaje de calorías muy elevado.

Y ya si hablamos de los edulcorantes artificiales como el aspartamo, sacarina y demás…son perjudiciales para la salud. Su función es sustituir azúcares dañinos por químicos dañinos. Por eso insisto mucho en que miremos bien las etiquetas de los alimentos y no nos fiemos si pone sin azúcares añadidos, porque pueden traer algunas de esas sustancias que son perjudiciales.

 

  Lo ideal sería desacostumbrar a nuestro organismo a la necesidad de ingerir dulce de forma concentrada

 

Una alimentación sana y equilibrada aporta vegetales, frutas y cereales integrales, legumbres, frutos secos, con las tres primeras tenemos las necesidades naturales que el organismo necesita de sabor dulce

 

Para entender un poco como funcionan estas sustancias, vamos a hacer un pequeño repaso de cómo funciona la regulación de la glucosa de la sangre; el cuerpo para funcionar necesita glucosa proveniente de los carbohidratos (vegetales, frutas, cereales…). Es importante distinguir entre azúcar común o sacarosa, con la glucosa que obtenemos a través de la digestión de los carbohidratos y que necesita el organismo para vivir.

Cuando oímos o leemos ciertos anuncios publicitarios hablan de la importancia del azúcar para nuestra salud, están jugando con las palabras y confundiéndonos. Por eso cuando dicen que el azúcar es necesario porque nos aporta energía, en realidad se refieren a la glucosa de la sangre porque es la que nos aporta la energía. Esto es cierto, lo que es mentira es que no es lo mismo el azúcar que se usa en la industria de la alimentación que la glucosa presente en la sangre.

 

La glucosa es fundamental para producir energía. Necesitamos la glucosa para llevar a cabo muchas de las funciones de nuestro organismo.

 

Así por ejemplo cuando nos despertamos por la mañana nuestro nivel de glucosa en sangre es bajo, puesto que llevamos unas 8 horas aproximadamente sin comer. Si al levantarnos hacemos un desayuno basado en carbohidratos completos, proteínas y grasas (cereales sin azúcar con leche desnatada o bebida vegetal, fruta, frutos secos o tostadas con aguacate, tomate y semillas) su digestión genera una producción de glucosa que acompañada de la fibra y la proteína entra lentamente en la sangre, aportándonos una energía duradera.

 

 

Si por el contrario optamos por comidas ricas en azúcares (café con azúcar, galletas o bollería industrial, zumo envasado) el azúcar ingerido, apenas tiene que ser digerido, sino que entra rápidamente a la sangre. Esto causa un aumento desproporcionado y rápido de los niveles de glucosa en sangre. Cuando esto ocurre, el páncreas produce cantidades de la hormona insulina, la cual se encarga de enviar glucosa a las células y así se reduce el nivel sanguíneo. Esto lo hace de forma brusca provocando el llamado “bajón de azúcar”. Los síntomas son temblores, agotamiento, irritabilidad, falta de concentración, somnolencia, mareo, malestar y necesidad de comer algo con azúcar.

 

 

Si en ese momento se vuelve a ingerir azúcar, la glucosa volverá a subir desproporcionadamente produciendo otra descarga de insulina y el ciclo volverá a producirse. Por otro lado, cuando ocurre “el bajón de azúcar”, las glándulas suprarrenales, segregan adrenalina que activa el hígado para que descargue el glucógeno (glucosa almacenada), así volverá a subir los niveles de glucosa de la sangre. Si esto ocurre durante el día, meses y años, las glándulas suprarrenales se hipersensibilizan y la descarga de adrenalina puede ocurrir de forma brusca o bien a deshora. Esto puede causar síntomas como sudoración, miedo, taquicardias, mareo, náuseas, etc.. típicos síntomas del “bajón de azúcar”

 Así que los azúcares no sólo no nos aportan energía, sino que nos la roban. Ese exceso de glucosa momentáneo nos produce hiperactividad y una sensación falsa de energía que es momentánea y nos produce un bajón brusco.

Ese efecto de montaña rusa con altibajos de energía, desgasta severamente el cuerpo, ya que en el proceso estamos forzando el páncreas para que produzca insulina, el hígado para que guarde o segregue glucosa y las glándulas suprarrenales para que nos rescaten del “bajón de azúcar”. A la larga estos órganos se agotan y se vuelven hipersensibles afectando negativamente a nuestra salud.

 

En mi opinión muchos problemas de salud como; la ansiedad, depresión, exceso de colesterol, agotamiento, candidiasis crónica, intestino irritable, osteoporosis…. Están relacionados con la ingesta de azúcares

TAGS : alimentacion saludable energía exceso de azúcar glucosa problemas de salud
POSTED BY taniacastillo | Dic, 15, 2019 |

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